martes, 27 de agosto de 2013

La Tía de Ollanta


En estos dos años de gobierno, hemos tenido actitudes muy lamentables por parte de un régimen que llegó al poder bajo las banderas de la honestidad

Ivan slocovich pardo,

La grave denuncia formulada contra una tía del presidente Ollanta Humala, quien se estaría dedicando a "apretar" a empresas del llamado Norte Chico para dar empleo a la gente de su partido, debería motivar una inmediata reacción del oficialismo, que ojalá sea el primero en darle al país una señal de que este gobierno no se casa con nadie y que no le tiembla la mano para marcar distancia y procurar una ejemplar sanción a quienes desde el entorno del poder hayan estado realizando acciones al margen de la ley.

En estos dos años de gobierno, hemos tenido actitudes muy lamentables por parte de un régimen que llegó al poder bajo las banderas de la honestidad que hace la diferencia y la lucha contra la corrupción. Ahí estuvo el blindaje a Omar Chehade tras su cena en "Las Brujas de Cachiche", al hermanísimo Alexis Humala con sus viajes a Rusia y negocios con el Estado, y a Alejandro Toledo con el crecimiento inmobiliario de su familia. También podemos mencionar la muy cuestionable defensa que se hizo de Nancy Obregón pese a sus vínculos con muy graves delitos.

Asimismo, hemos visto cómo el oficialismo cerró filas con sus congresistas una vez que se hizo público que, muy vivos ellos, recogían donaciones incautadas por la Sunat y transferidas al Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, para luego repartirlas en sus distritos electorales, como si esos bienes hubieran sido adquiridos con su dinero. Claro, para estos casos jamás intervino el siempre activo procurador Julio Arbizu, quien parece que no mide con la misma vara todos los presuntos actos de corrupción que tiene ante sus ojos.

El caso de la tía del presidente Humala es muy delicado para la imagen del jefe de Estado y su gobierno. Recordemos que entre el 2001 y 2006 el alicaído socio del humalismo, Alejandro Toledo, llegó a tener una aceptación popular que lindaba con el error estadístico de 5%, en gran parte por los escándalos de este tipo protagonizados por sus hermanos, hermanas, cuñados y cuñadas, y sobrinos que, si no eran agresores callejeros, sacaban dinero en maletines hacia Estados Unidos o afrontaban procesos por violación.

En momentos en que la popularidad presidencial cae y la economía muestra "vacas ya no tan gorditas como antes", de nada valdría al oficialismo ponerse a blindar, a través de su procurador a medida y sus congresistas, a la tía del Presidente, Martha Tasso, quien estaría haciendo de las suyas en el Norte Chico. Hacer eso sería exponerse a recibir nuevas y justificadas críticas desde la oposición, que sin duda recordará a los miembros del Gobierno cómo se han llenado la boca cuestionando actos de corrupción cometidos en tiempos del fujimorismo y el aprismo.

Es de esperarse que en pocos días veamos la disposición del oficialismo de investigar, y de ser necesario sancionar, las presuntas acciones delictivas cometidas por la tía del Mandatario, sin olvidar que en esta grave denuncia están implicados dos legisladores del partido de gobierno que ojalá no sean blindados por sus colegas. Que el presidente del Congreso, Fredy Otárola, recuerde que hace poco dijo públicamente que está dispuesto a lavarle la cara al Parlamento y a mejorar su imagen, tan venida a menos en los últimos años.