Aquella frase que hace un tiempo dijo la primera dama (“qué difícil es andar derecho”) me hace acordar todo lo que últimamente estamos pasando con la importación de diferentes tipos de productos. Por ejemplo, los fabricantes de productos plásticos como productos para el hogar o vaners para propaganda, manteles de PVC o tuberías que son importadas por empresas que compran dichos productos terminados a un valor menor de lo que cuesta la materia prima, lo cual obviamente no es posible, salvo que la importación tenga otros fines que no logro descifrar.
Apiplast, que es la Asociación Peruana de Plástico, reúne en su seno a casi todas las empresas significativas en el sector plástico y están también haciendo un estudio para presentar a Indecopi una acción contra la importación de dichos productos, los cuales están entrando a precio dumping, precios subvaluados, productos falsificados, etc. y con lo arriba descrito se le está haciendo un daño a cierto sector de dicha industria.
Debemos ser conscientes de que no se pueden destruir inversiones que producen trabajo tecnificado, riqueza para el país, por la importación de productos que no cumplen con las reglas del comercio internacional.
Es lamentable que lo arriba descrito siga creciendo en forma geométrica con la excusa de que el beneficiario es el consumidor, como mis amigos de Comex Perú lo indican, y que no se debería aplicar salvaguardas, aunque los productos entran a precio dumping al país, sabiendo que se pueden destruir sectores íntegros, como ya pasó en otros países.
Todos los países saben que la industrialización es la base para generar trabajos técnicos y bien remunerados y no solo vender y hacer paquetes que no generan ningún trabajo rentable para el trabajador, ya que es un trabajo que no necesita de ningún estudio para efectuarlo.
Alemania, potencia mundial, nunca descuidó ni su industria, ni su investigación en nuevos productos y gracias a eso lidera la zona Euro.
El futuro de las nuevas generaciones está en que nuestras materias primas puedan industrializarse y para eso necesitamos desarrollar una política que anime a los inversionistas a arriesgar su capital en desarrollar industria.
En una reunión que tuvimos con una persona de alto nivel en el Gobierno le explicamos la problemática del sector plástico, que no solo tiene el problema de la importación subvaluada, sino también el problema de la falsificación que vemos todos los días y el problema de la informalidad y terminamos la reunión cuando escuchamos una frase que no podré olvidar: “Si su negocio no puede sobrevivir, cámbiese de giro”.
Qué fácil sería para nosotros poder hacerlo, ya que para cambiar de giro tendría que comprar nuevo equipo de maquinaria y retirar la que se tiene y, por supuesto, hacer un cambio total en la organización de una empresa y esto se llama eufemismo. PARA HABLAR DE INDUSTRIA HAY QUE HABER TRABAJADO EN INDUSTRIA y no solamente es leer libros.